La Patagonia, un viaje inimaginable para celebrar tu fin de año

Llegan las doce en el reloj y beso, abrazo, uva ¡se acabó el año! Las tradiciones se convierten en la razón de compartir, decir que creemos en rituales que ni siquiera sabemos hacer  y hasta llegar al punto de robar un beso; y aunque este espacio es inigualable, creo que esa tradición pertenece más a la casa de mi abuela que a la mía. En mi casa la preparación de fin de año, se trata de empacar maletas y escoger destinos desconocidos para terminar y empezar el año VIAJANDO.

Imagínese sentir toda esta emoción, felicidad, nostalgia y hasta los nervios en el conteo del 3,2,1 resumidos en un viaje. Y así tal cual me sentí en mi viaje a la Patagonia, un destino que tiene la disculpa perfecta para explorar lo inexplorado. Su inmensa naturaleza te hace descubrir que la Patagonia no es el fin del mundo sino el inicio de éste.

Pongámonos serios y empecemos: el recorrido de esta meseta que va desde la cordillera de los Andes hasta el Océano Atlántico, deja algo más que una buena fotografía. No importa dónde empiece el recorrido es un lugar perfecto; mi recomendación es empezar por Buenos Aires, Calafate y terminar en Ushuaia, la capital de Tierra de Fuego, todavía me pregunto porque la llaman así, si está llena de nieve. En este lugar se abre la puerta para conectarse con la naturaleza y descubrir el lugar donde la autenticidad y la majestuosidad de la naturaleza son únicos en el mundo.

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Foto tomada por: Douglas Scortegagna

Donde empezó todo, Calafate

Mis primeros pasos de viaje fueron en Calafate después de hacer un buen recorrido por la ciudad del tango y el vino. Donde tuve que recorrer 80 kilómetros para llegar al Glaciar Perito Moreno, un lugar que me puso la piel de gallina, no por el frío sino por los intimidantes y admirablesde bloques de hielo que estaban cerca de la naturaleza del bosque. La experiencia la puedo describir en una palabra: libertad, se siente profundamente la corriente del viento entrando como una tonelada de buena energía. Es como si la presencia le agradara a este glaciar.

En este recorrido de 12 kilómetros por el glaciar, se encuentra en otro mundo y la verdad es que cada lugar de la Patagonia hace vivir y tener experiencias inimaginables; por eso no cae nada mal al final del recorrido brindar con un whiskey milenario, el único en el mundo servido con Hielo del Glaciar; seguro esto no se encuentra en el super mercado para celebrar el fin de año en casa.

Ushuaia, la entrada al fin del mundo

Luego de brindar y recorrer Calafate, descubrí la entrada del mundo: Ushuaia. El vuelo entre Calafate y Ushuaia es de 1 hora y 15 minutos. Cuando llegué supe que era un lugar donde se puede hacer actividades imperdibles como: recorrer el Valle de Tierra Mayor, en un trineo con perros Siberian Huskeins que hacen un recorrido por antiguos senderos hasta llegar a Cascada de Helo del Alvear y al imponente mirador del Valle. También está la opción de coger un tren llamado el Tren del Fin del Mundo que recorre los últimos 7 kilómetros de un tren que partía desde Ushuaia hasta la ladera del Monte Susana, el cuál llevaba a los presos para recoger materiales de construcción. En este recorrido no solo cuentan anécdotas, sino también se ve unos de los mejores paisajes de la Cascada la Macarena, de un bosque sub-ártico y un cementerio de árboles que son la huella de la rutina que tenían los presos en este lugar.

Está el tradicional y famoso Parque Nacional Tierra de Fuego donde recorrí 12 kilómetros de paisajes antárticos, bosques, y la Bahía Lapataia y admire las majestuosas montañas de nieve.

Momento de Navegar entre límites

Desde el Parque Nacional Tierra de Fuego, salí a navegar y me sumergí en el mar Austral para recorrer el Canal de Beagle, un lugar que se disputó entre Argentina y Chile en 1984 donde el Papa Juan Pablo II tuvo una gran intervención (dato). Pero lo interesante de aquí no es solo su historia sino el paso estrecho entre montañas de hielo y los animales que lo habitan. Era inevitable aunque se me congelaran las manos, no capturar las belleza de los paisajes, atardeceres, pingüinos, gaviotas y lobos marinos.

Tener el placer de ver este lugar era una experiencia imperdible, el sonido de estos animales y de las corrientes que golpeando la bahía se convertían en el complemento perfecto de esta expedición.

La Patagonia es belleza infinita

Los buenos viajeros descubrimos que no importa cuántos días dure el viaje, siempre serán muy pocos para conocer un destino y más cuando se trata de la Patagonia. Sabía que me quedaba pendiente hacer muchas cosas y había otras que quería repetir y cómo no, si este destino tiene una forma singular que te hace explorar lo inexplorado tanto de lugares, como de uno mismo.

Celebrar el fin de año con un viaje a la Patagonia, hace que el año nuevo empiece con toda. Mi recomendación hacer este viaje con Turismo al Vuelo en fin de año para tener una sensación diferente, si decidió quedarase en su ciudad igual lo puede hacer después y va a ser igual de sorprendente. La Patagonia, el refugio de la belleza Antártica en Sur América, ¡Buen Viaje!.

 

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